Día de Muertos.
La muerte llegó por cielo al Estado cargando al hombro su filosa guadaña para llevarse al panteón a los que se portaron mal en varios lugares de esta paradisiaca campiña.
Morticia, de apodo La Parca, volteó a ver de soslayo y espetó: ¡Vengo por el pendenciero Julián, primer edil cancunense celoso de tu trabajo, para luego en tu tumba bailar por si se quiere salir volverlo a empujar pa’ abajo!





