La Bola de Cristal
Lo que mal empieza, mal acaba
Rogelio RIVERO
La resolución del Tribunal Electoral de Quintana Roo (Teqroo) ha disuelto la intención de coalición de los circunstantes partidos PAN-PRD, y es que también fue de sumo descontento de entre los militantes de ambos lados por el harto efecto influible de descontento, al dejar a un lado la pertenencia ideológica y la lealtad partidista de sus propios correligionarios.
Del dócil rebaño de sumisos y obedientes lanzados con ímpetu irresistible por el sugestionador armadijo opositor –que con la alianza de marras les iba a ir muy bien–, aun desfogándose todos los instintos de destrucción intestina con el influjo del agarrado de manos caracterizado antinatura, cuyo contagio se disparó –de dispar–, seguido de propiciar una batahola de conflictos internos.
Y los partidos políticos involucrados en el urdido auriazul arrastran ahora pesadas cadenas porque el tiempo se les viene encima, se presentan débiles en el proceso electoral y, en consecuencia, llamarán a filas a los renegados para honrarlos con alguna posición en los principales frentes de la batalla electoral en ciernes. Los tildes del PRD y PAN se dispondrán a reparar el mal de lo que se les diluyó de las manos entrelazadas –izquierda y derecha–, para salir a escena con un elenco propio porque la fatalidad que les agobia fue intención consciente y, quien se fija una meta como esa, escoge los medios causales afines a efectos concomitantes –asociados acompañantes– aunque los dirijan hacia su fin.







